jueves, agosto 18, 2005

Cafe Y Cigarrillos, Desayuno de campeones

Coffee and cigarettes
de Jim Jarmusch

“Café y cigarrillos, desayuno de campeones”, como decía Jim Jarmusch en Blue in the face, la combinación menos saludable de la pirámide alimenticia, pero, probablemente, una certera declaración de principios del inconformismo. Los vicios son, ante todo, un descanso en un mar de obligaciones, evidencian imperfección y debilidad, pero también placer y desenvoltura. Los mundos construidos por Jarmusch se nutren de esa imperfección, de la grieta en el espíritu contemporáneo. Los personajes de sus películas se develan más por esas fisuras que por su integridad o coherencia.

Jarmusch, en ese afán de descubrir el cuesco de su identidad, se ha propuesto siempre flirtear con la iconografía norteamericana, sea sincera o irónicamente. Su idea es no mostrar el sentido de la operación, pero sí el resultado; allí están sus películas, repletas de referentes en perfecto uso. La nostalgia no le asienta, pero sí la lealtad por su pasado, sus maestros, modelos y emblemas, pero esa lealtad la exige con ellos mismos. Es por esto que ver cómo algunos íconos del desenfreno se cambian a las filas de la sanidad, cuando la edad ya no permite sentirse inmortal, y el café y los cigarrillos pasan una factura que duele, se presenta como un festín al que es difícil resistirse.

Sam Fuller y Nicholas Ray ayudaron a erigir grandes personajes individualistas, disconformes y rebeldes con sus películas, que no se amilanaban frente a la porción de vida que se les iba frente a sus ojos con cada bocanada. Jim Stark en Rebel without a cause es un ejemplo; el propio Samuel Fuller es otro: todos representan esa postura que floreció en la juventud de aquellos años y que marcó profundamente la visión de Jarmusch, quien los eligió como maestros del espíritu independiente americano. Esos mismos personajes son los que retoma Jarmusch en sus películas, ya no desde la cúspide de mitad del siglo XX, sino desde el olvido que significa ser más parte de la leyenda que del relato contingente.

En Coffee and cigarettes, la última película de Jarmusch, se constata este nuevo ordenamiento, en el que la rebeldía es parte del establishment y los ritos de sociabilización han sido desplazados por un frío pragmatismo. De paso, el realizador se dispone a completar un proyecto que ha arrastrado desde los inicios de su carrera en 1986, cuando filmó la primera viñeta de las once que componen el film. Este primer cuadro, llamado Strange to meet you, da las bases técnicas, el común denominador que atraviesa todas las historias: tomas fijas frontales y cenitales, contrastes de blanco y negro, dos o tres personajes con diálogos semi improvisados, sentados frente a un café, cigarrillos y una mesa con un mantel o un diseño de cuadros blancos y negros, emulando un tablero de ajedrez.

Los tres primeros relatos van en orden cronológico de realización: el ya mencionado Strange to meet you (1986), Twins (1989) y “Somewhere in California, quizás la más entrañable del grupo, que sitúa frente a frente a Iggy y Tom (Iggy Pop y Tom Waits), en un diálogo desarticulado y enlodado en la superficialidad de dos músicos, ex rockeros hoy reformados, descafeinados e insípidos, que están más preocupados de mantenerse firmes –por lo menos en apariencia– frente a su débil voluntad que de dar rienda suelta a su recién estrenada amistad. Iggy y Tom son dos seres de la misma especie que sienten complicidad, pero –quizás hartos de los duros golpes del pasado– se esconden tras una cortina de inseguridad, que se logra abrir cuando uno de ellos decide irse. Usar a Iggy Pop y Tom Waits como Iggy y Tom no es gratuito. Claramente ambos actúan, pero no queda muy claro –lo cual es un acierto– dónde está el límite entre actor y personaje. La improvisación del diálogo, en este caso, ayuda a que se articule una verosimilitud desdibujada en los límites de la representación argumental.

Jarmusch sabe que la trama se enriquece con estos “actores” que acarrean tanta historia pertinente detrás. Este juego de espejos está presente en todos los actos del film; todos los personajes se llaman como sus actores y todos exhiben retazos de la personalidad de su intérprete. Así es como Vinny y Joe (Vinny Vella y Joe Rigano), dos italo-americanos semi-retirados, se recriminan sus vicios, uno cafeinómano y el otro fumador empedernido, en Those things’ll kill ya, la cuarta viñeta, donde los personajes pelean con la frente en alto sobre sus derechos a maltratarse como les dé la gana.

El quinto trabajo es Reneé, donde una enigmática mujer (Reneé French) disfruta solitariamente la combinación perfecta de café, leche y azúcar, hojeando una revista de armas. Este trabajo (el más débil textualmente hablando, junto a Twins) es seguido por No problem, interpretado por los francófonos Alex e Isaac (Alex Descas e Isaac de Bankolé), que escenifica el reencuentro con una antigua amistad y la frustración que aparece al retomar el hilo de un vínculo que ha mutado a tal punto que sólo queda moverse en el terreno de las suposiciones; la plática definitivamente no alcanza. En este trabajo se acentúa otra arista del film: la incomunicación, el leitmotiv de la mitad de los cuadros que contiene Coffee and cigarettes. Otro acto que explora esta trama es Cousins, interpretado por Cate Blanchet, quien personifica a Cate y Shelly, dos primas diametralmente opuestas que se relacionan torpemente. Una es adinerada y exitosa, la otra está en la banca rota y carga una evidente frustración, que traspasa a su compañía con sarcasmo y maliciosa envidia.

Por Carlos Vásquez



me gusto bastante tu blog, muy estructurado y bien escrito.

sobre la peli no la he visto y quiero verla, porque la convinacion de cafe y cigarrillos es un vicio q me da los sabados y domingo.

chau , cuidate y metete a mi blog http://lavidaqueerdeadriano.blogspot.com

pd: ayer en el sqp mostraron el emotivo final de una de mis pelis favoritas, dancer in the dark con la gran bjork, casi me pongo denuevo a llorar  


Publicar un comentario

© 2006 Este Blog Si Existe! |